El coaching se transforma porque yo me transformé.
Hoy mi enfoque es integrador. Trabajo desde el coaching ontológico, la Programación Neurolinguistica, la Biodecodificación, Gestalt, Constelaciones sistémicas y todo lo que fui aprendiendo y, sobre todo, encarnando. No elijo herramientas; dejo que el proceso muestre el camino.
Para mí, el principal instrumento del Coaching es el propio ser del coach. Y cuando el coach se transforma, el coaching también se transforma como disciplina.
Por eso, cuando hablamos de Coaching profesional, hablamos de personas dispuestas a mirarse a sí mismas para poder acompañar a otros.
Para el coachee/cliente: el coaching es un espacio de autoexploración, no de dependencia. Cuanto más se conoce, más se apropia de su proceso y más profunda y sostenible es la transformación.
El coach no “lleva” al otro, crea el espacio para que el otro se encuentre consigo mismo.
El coaching es una disciplina viva y un campo en evolución.